Llegamos a las 6.00 de la manana que es cuando abren para ver la salida del sol, sin muchas esperanzas porque la noche anterior estuvo lloviendo a mares y estaba todo muy nublado. Y efectivamente el Machu Picchu estaba cubierto de nubes, nadie sabia si se aclararia el dia o no.
Pero bueno, todavia teniamos esperanzas. Subimos al WaynaPicchu, una montana que hay al lado y que solo permiten subir a 400 personas al dia. Muchisimos escalones echos por los incas, un camino bastante dificil y con lluvia un tanto peligroso, el ascenso merecio la pena.
Poco a poco el dia se fue aclarando.
